Una de las miradas mas hermosas que recibí me acuerdo, fue la de mis viejos hace un par de años, era de orgullo y me di cuenta que no me importaba mas nada. Ni los llantos, ni los desencuentros, ni las peleas. Era mi momento perfecto de amor, en el que me sentí amada y ellos no me pidieron nada a cambio. Nunca lo hacen.
Lo mejor de las miradas de amor son que son escasas, son como la cantidad de estrellas fugaces que vas a ver en tu vida. Muy pocas. Y no se compran y no sabes qué podes hacer para que lleguen, simplemente se dan. Y son de esas pocas cosas que nadie te pida nada a cambio, porque estoy casi segura que el que te da una de esas miradas no se da cuenta de que te las da pero lo sentís en esa sonrisa involuntaria que se te hace el rostro cuando conseguís una.
Les digo un secreto. Hace años que no recibo una.